Quién ganó y quién perdió en el debate Hillary-Trump

La experiencia de Clinton no le alcanzó para noquear a su novato rival. Aquí, los aciertos y errores de cada uno.

Hillary Clinton se recuperó de un flojo comienzo y en el balance final del debate fue mejor que Donald Trump. Pero ella que tomaba cursos de oratoria desde jovencita en la universidad, que es una de las políticas con mayor experiencia en los Estados Unidos y tiene más de 20 debates encima– no le dio a su novato rival un golpe de nocaut. Su superioridad no fue arrasadora y dejó vivo al magnate, que tiene una sintonía especial con la “América profunda” y con muchos que están frustrados con la economía y el sistema.

Como se esperaba de alguien de su talla y experiencia, la candidata demócrata tuvo respuestas muy estudiadas, sólidas y articuladas. Sin embargo Trump fue mejor que ella al comienzo, cuando habló sobre comercio y creación de empleo. Es un tema que él domina y que es clave para los estadounidenses. Además, en esa primera media hora lució moderado y con cierto atisbo presidencial. Ella pareció por momentos muy “ensayada y robotizada”.

Pero con el correr de los minutos comenzó a notarse que Trump no se había preparado lo suficiente para este debate porque trastabilló en respuestas sobre temas que eran seguros que se iban a tocar. Por ejemplo, su cambio de opinión sobre el lugar de nacimiento de Barack Obama o su negativa a difundir su declaración de impuestos. Además, insólitamente, volvió a decir que él no había apoyado la guerra en Irak, cuando ya hay evidencia que indica lo contrario.

unidos-hillary-clinton-donald-trump_claima20160927_0019_17

También Trump perdió la oportunidad de atacar a Hillary en dos temas que más la incomodan: el escándalo por el mal uso de los mails (solo hubo una mención y él no insistió sobre eso) y también la famosa “canasta de deplorables”, una frase infeliz con la que ella calificó hace semanas al 50% de los votantes del magnate. Contenido, no la atacó por “mentirosa” o por su falta de credibilidad, algo que hace habitualmente en la campaña.

Hillary se soltó y cambió la tension original por sonrisas, mientras Trump gesticulaba ofuscado. Entonces, como una ajedrecista, Hillary tenía una movida para cada jugada. Dijo que eran “racistas” los comentarios de Trump sobre el lugar de origen de Obama y evidentemente tenía su respuesta preparada sobre su presunta “falta de energía” para ser presidente, algo que inmediatamente dio vuelta para atacar a Trump sobre su maltrato a las mujeres.

unidos-donald-trump-hillary-clinton_claima20160927_0020_17

Empezó apretada, terminó cómoda. Pero es probable que no sea suficiente para que haya un cambio drástico en las encuestas. Conviene tener en cuenta que ésta es una campaña inédita y que Trump ha roto todos los esquemas de la tradición política. Cuando hace un año los analistas lo tildaban de payaso, él ahora compite de igual a igual con la mismísima Hillary.

Dijo ayer Trump: “Este país es un desastre, precisa ley y orden”. “Yo traeré empleos de vuelta. Tu no puedes”. “Yo tengo mejor temperamento para ser presidente. Soy un ganador, tu no”. A muchos este tipo de frases huecas, sin una explicación razonable, pueden mover a risa. Pero Trump ha demostrado que sintoniza con un electorado anti-sistema, que no es muy sofisticado, que no busca respuestas complejas y que está enojado con la clase política porque su calidad de vida ha descendido. ¿Alguien esperaba otra cosa de Trump en el debate? Quizás en algunos lugares del país –lejos de los enclaves liberales como Nueva York o California– se conformaban solo con que saliera vivo ante los previsibles ataques de Hillary.

En el sistema electoral estadounidense no importa el voto a nivel nacional, sino los votos que cada candidato consiga en cada estado. Y hay algunos que son decisivos. ¿Qué pensará hoy el trabajador industrial de Ohio? Probablemente estará contento con lo que dijo Trump sobre los tratados de libre comercio y le importe nada si el magnate mintió o no sobre Irak. El ya ha dicho varias barbaridades, mentiras y exageraciones e increíblemente no le afectó en los sondeos.

¿Y qué dirán los habitantes de Florida, un estado decisivo, con abundante voto latino? No se tocó el tema inmigración, tampoco el muro en la frontera, una idea de Trump que indigna a los hispanos. Hillary no aprovechó esa oportunidad.

Es cierto que ella fue mejor en el debate, es obviamente más sólida, predecible y más presidencial que Trump. El demostró sus conocidas debilidades, pero no fue un desastre. Por eso nada es definitivo ni mucho menos: esta elección hoy transcurre por carriles nuevos, impredecibles, y no hay que dejar de tener en vista ese fenómeno.

About these ads

Comments

Be the first to comment

Leave a Reply