La abandonó en el altar y le dijo “aborta al bebé”, luego ve la foto que las enfermeras le ocultan y…

“Yo sé que planeaste crecer, conocer al hombre de tus sueños, enamorarte, casarte y tener una familia, pero…”.

Antes de que Jill se encontrara en una clínica de abortos, pensaba que realmente todo en su vida iba en el mejor de los caminos. Estaba comprometida con un hombre con quien planeaba quedarse por el resto de su vida, y estaba muy ansiosa esperando su “para siempre”.

Pero, su idea de “cuento de hadas”, terminó cuando su novio la dejó en el altar. Nunca llegó. Aunque eso haya sido un gran golpe para ella, decidió seguir adelante… Pero, espera a que sepas lo que pasó cuando lo perdonó y volvió a caer en una relación nada sana, donde incluso le pidió que abortara a su propio hijo.

Poco después de que la dejaran en el altar, Jill volvió a caer en las malditas redes de ex prometido. Se enteró a los meses que estaba en la dulce espera. Pero, él no quería saber nada de ese tema, él le pidió que abortara ya que no quería ser padre y mucho menos en ese momento. A pesar de dudarlo, estaba tan enamorada y ciega que se atrevió a ir a la clínica a pedir que le hagan un aborto.

Cuando llegó al centro médico, dos mujeres “pro-vida” la conocieron y le rogaron que por favor considerara por un minuto la terrible decisión que estaba a punto de cometer. “Por favor no mates a tu bebé. Dios ama a tu bebé”, decían. Jill quería hacerse la fuerte e ignorar lo que estas personas le estaban diciendo.

Cuando iba a ser su turno, miró a todos lados y se dio cuenta la horrible decisión que estaba a punto de tomar. Aún así, entró a la sala de consulta, donde cuenta que la trataron con mucha frialdad e indiferencia. Cuando le hicieron el ultrasonido para ver cuánto tiempo llevaba el bebé, aunque no se lo quisieron enseñar, ella insistió.

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Ese fue el momento donde se dio cuenta que jamás se atrevería a matar a su propio hijo. Jill vio sus ojos, su nariz, su boca, sus piernas y brazos y llamó a su ex prometido para decirle que no quería seguir con ese terrible acto. Él desgraciadamente no la apoyó y le dijo que si quería tener a ese bebé correría por su propia cuenta porque “él no quería saber absolutamente nada del tema ni mucho menos involucrarse”.

Muchas personas le decían a Jill las típicas preguntas que le hacen a una madre soltera: ¿qué harás?, ¿a dónde irás?, ¿de dónde conseguirás tanto dinero para mantenerlo tú sola? Ella no tenía idea, pero sabía que debía tener a ese bebé… su bebé.

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Pocos meses después, Jill dio a luz a un hermoso niño llamado Nicholas Joseph. Ella lo crió sola, se esforzó sola por su hijo y lo sacó adelante. Ella afirma que “la ayuda de Dios, fue en gran parte, ese motor y motivo por el cual pudo cumplir sus sueños de ser madre y de tener un hijo como lo es Nicholas.

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Finalmente, Jill envió un importante mensaje para todas esas mujeres que están considerando abortar:
“Piensa en tu pasado, cuando eras una inocente e invencible niña. ¿Cuáles eran tus esperanzas y tus sueños? ¿Esa fuerte niña consideraría matar a su bebé? Yo sé que planeaste crecer, conocer al hombre de tus sueños, enamorarte, casarte y tener una familia, pero Dios tiene un plan distinto para ti. Tus sueños simplemente han cambiado. El plan de Dios ahora es que tengas una familia, aunque seas solo tu y tu hermoso bebé, todo estará bien”.

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