Creyó que venía a hacerse un examen médico, cuando saca el cuaderno, la doctora rompe en llanto

Hay que intentar ser siempre más comprensivos y entender que las generaciones anteriores a la nuestra, por lo general, no la tuvieron tan fácil para salir adelante. Los índices de analfabetismo solían ser más alto y ni mencionemos la pobreza. No quiere decir que las cosas estén bien, pues aún tenemos mucho que mejorar a favor de quienes más necesitan, pero casos como éste son cada vez menos.

Ambrosio Malpartida ya tiene 80 años y su historia se ha vuelto bastante viral, pues sólo pudo llegar hasta el tercer año de primaria, cuando la extrema pobreza le obligó a abandonar los estudios y tuvo que dedicarse a trabajar.

Aunque capacidad para aprender siempre tuvo. A pesar de no tener estudios, logró trabajar en oficinas realizando las mismas labores que cualquier otra persona. Es por eso que, cuando se le presentó la opción de participar en el Programa Nacional de Movilización por la Alfabetización (PRONAMA), no lo pensó dos veces.

Una de las tareas que se le requirió realizar le llevó al consultorio de la Dra. Jem Paredes para realizar unas preguntas, fue en ese momento en que ella se entero de su historia.

“Lamento no haber estudiado. De haberlo hecho, quizás dónde estaría.

Gracias a Dios tengo inteligencia y me he desempeñado en muchos cargos, pero usted sabe que la pobreza no permite estudiar. Cuando tienes tu familia, te olvidas. Recién ahora puedo hacerlo”.

Ambrosio no la ha tenido fácil. Hace doce años, debido a un accidente de tránsito, sufrió la amputación de su pierna derecha.

Entre llantos, le cuenta a la doctora que su motivación es que los más jóvenes aprovechen las oportunidades que se les presentan y estudien.

Sí, historias como las de Ambrosio aún hay. Esperemos la alfabetización de todos los miembros de la sociedad pueda volverse una realidad algún día, con el fin de que el aumento en el nivel educacional de los individuos contribuya hacia un mundo más equitativo.

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